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#PARALEER

Ángel Correa: muertes trágicas, una cirugía a corazón abierto y un espíritu imparable

El delantero del Atlético de Madrid tiene una historia durísima, en la que debió sobreponerse a todo para salir adelante.

"Es muy difícil cuando sos de un barrio humilde. Te cuesta todo el doble, todos te tiran abajo. Todos te dicen que vas a terminar siendo un drogadicto o en la cárcel. También quedó demostrado que hay gente de barrio que no es así. Que con esfuerzo todo es posible".

El barrio Las Flores está en el sur de Rosario, esa ciudad argentina en la que nacieron nada menos que Lionel Messi, Ángel Di María y Ever Banega, entre otros. En ese pequeño suburbio abundan las historias de humildad, trabajo y pobreza, siempre tapadas por otras, también presentes y más rimbombantes, emparentadas con el narcotráfico. Las Flores es un terreno de carencias y de sueños, de violencia y de desigualdad y de prejuicios y mitos. Allí, en medio de ese combo que impresiona, nació Ángel Correa.

"Me dí cuenta de la responsabilidad que tenía el día en que me pagaba mi representante y yo le daba el sueldo entero a mi mamá para que tengamos para comer. Eran mil o mil doscientos pesos. Después siempre tuve a mi padrino que estuvo encima mío. Él era el que me compraba los botines, la ropa, el que me obligaba a que estudie. Por eso siempre le voy a estar agradecido".

La infancia de Ángel Correa es la de un chico inocente, con un inconmensurable talento y una serie de golpes durísimos que lo fueron moldeando. A los 10 años perdió a su padre. A los 12 perdió a su hermano mayor. Rápidamente, su familia, sumida en la pobreza, comenzó a depender de los viáticos que el representante del chico ponía sobre la mesa.

"El fútbol de barrio te hace aprender porque juegas contra gente más grande, aprendés muy rápido, casi a la fuerza. Vi jugadores buenísimos que las familias enteras iban a verlos jugar, pero por circunstancias de la vida no llegaron a profesionales".

Correa viajó de su Rosario natal a la pensión de San Lorenzo, el club que apostó por él desde pequeño. Tímido y cultor de un perfil subterraneo, Angelito sólo se encendía en dos momentos: para hablar de Las Flores y adentro de la cancha. Hábil, encarador y orgulloso, adentro de la cancha se convirtió rápidamente en el jovencito más prometedor de la cantera azulgrana.

"Tengo que seguir trabajando porque tengo una familia detrás y, como al principio, dependen de mí y no puedo bajar los brazos. Me tuve que hacer cargo prácticamente de toda la familia desde chiquito. Sabía que con lo poco que ganaba jugando al fútbol nos servía para comer a mis hermanos y a mí, porque mi mamá ni siquiera quería comer".

Rápidamente, Correa llegó a Primera y deslumbró. Se convirtió en un estandarte de su equipo y logró salir campeón. Pero, claro, había una piedra más en el camino. Cuando estaba por firmar con el Atlético de Madrid descubrieron que un quiste en un ventrículo  de su corazón lo obligaba a operarse. El destino quiso que en el mismo momento en que le descubrieron su afección, en Madrid se estaba llevando a cabo un congreso que tenía reunidos a los mejores especialistas del mundo. Angelito dio el permiso para que su caso fuera examinado por los asistentes al congreso y solo dos médicos estadounidenses se atrevían a realizar una operación tan riesgosa.

"Estaba con mi representante para hacerme la revisación médica y ya firmar el contrato con el Atlético, pero los médicos notaron que había algo raro y me dijeron que me tenía que operar del corazón. En lo primero que pensé en ese momento fue que no quería porque quería jugar la semifinal de la Libertadores con San Lorenzo. Es que nos había costado tanto llegar ahí que me hacía mucha ilusión jugarla. Pero después en frío decidimos que lo mejor era operarme, porque era chico y la recuperación iba a ser buena y así fue. Pero me dolió mucho no haber jugado la semi y la final con San Lorenzo". 

Es que si la extirpación o la extracción del quiste afectaban mínimamente a una de las paredes del corazón, su carrera como deportista de élite estaba finiquitada. El club español se hizo cargo de la operación y, a pesar de que su vínculo no estaba sellado, lo mandó a Manhattan. Ahí se encuentra el mejor centro cardiológico del mundo: el hospital Monte Sinaí. La operación fue un éxito. La situación inolvidable. 

"La cicatriz ya es parte mía. No estoy todo el tiempo diciendo 'mirá por lo que pasé'. No me gusta ese rol. Fue algo que viví y por suerte pude superarlo. Nada más que eso. Ya estoy acostumbrado a que esa cicatriz sea parte mía".

Correa vivió un periodo de adaptación y trabajo con el Atlético de Madrid. En la temporada 2017/2018 dio el asalto final a la titularidad. De la mano de Diego Simeone se convirtió en un habitual y comenzó a ser seguido por los grandes ojos del mundo. Al mismo tiempo, su realidad económica ya era otra.

"Darle lo que le estoy dando a mi mamá y a mis hermanos es lo que siempre soñé. Es darle esta vida que lleva ahora. Mi mamá sufrió mucho con todo lo que pasó, lo mismo que nosotros pero elevado porque perdió al marido y a sus hijos. No me quiero imaginar lo que es el dolor de perder a un hijo, pero trato de hacer todos los días lo que sea para verla con una sonrisa porque es lo máximo que tenemos mi mamá". 

En enero del 2018, deslumbrado por sus últimas actuaciones, Jorge Sampaoli, entrenador de la selección Argentina, fue a Madrid a ver a Correa con la idea, casi segura, de citarlo para la próxima convocatoria, la última antes del Mundial. El técnico, que busca un socio para Messi en la mediapunta, piensa en Angelito para ese lugar. El crack de Las Flores sueña con Rusia. Porque a su corazón no le importa más que seguir adelante por todos sus sueños.

"Estar en la Selección es lo máximo. Estuve mucho tiempo en la Eliminatoria y lo disfruté al máximo. Cada entrenamiento. Llegar ahí y entrenar al lado de esos monstruos y que te traten como uno más es único. A todos los chicos que llegan los tratan como si jugaran en la Selección hace años. La clase de personas que son es muy lindo. Me muero de ganas de estar de nuevo pero tengo que trabajar muchísimo y seguir en el nivel que estoy mostrando ahora. Argentina tiene un montón de jugadores que quieren lo que quiero yo".

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Los puntos de vista y opiniones expresadas en este post son solamente las del autor y no representan necesariamente las de Pasión Fútbol.

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